La tinaja da un sabor más rústico, más a tierra, llama la atención cuando vamos a ferias, lo encuentran diferente. El resultado final es distinto y gusta mucho. La fruta sale a relucir, tiene notas marcadas a tierra. Su vinificación es similar a los otros procesos, cuidando un calor constante para que pueda fermentar correctamente. Todas las tinajas fueron fabricadas en Pañul, poniendo valor a nuestro territorio.
Cada tipo de vino es un homenaje a Pascuala en sus diferentes etapas de la vida: El Malbec 2018 la representa en su etapa de juventud, Malbec 2019 expresa su carácter indómito, Carmenere 2018 a la Pascuala mamá, Carmenere 2019 a la niña campesina, una madura mujer en el Cabernet Sauvignon 2018, el Cabernet 2019 en el esplendor de su vida, el Tinaja 2018 la Pascual abuela y el Ensamblaje, las primas que expresan el vínculo familiar.
Los campos de la viña son hermosos, invitan a recorrerlos mientras se degustan los exquisitos vinos. Todo lo natural lo rodea, se siente la mística de Pascuala, esta gran mujer que le entrega la identidad a la viña. El campo, la belleza de lo natural, el esfuerzo honesto del trabajo con la tierra se mezcla con el paisaje agrícola, entre sonidos y aires típicos de nuestra tierra y de gallinas revoloteando libremente.
Benito, Juan y Nano han tenido la sabiduría de involucrar y animar a las nuevas generaciones de la familia en el negocio familiar. Daniela (hija de Benito) es historiadora y, por el cariño que tiene a su tierra, regresó a Peralillo inspirada en la imagen de Pascuala; bajo un definido liderazgo, ha aportado en el desarrollo comercial de la viña, lo que ha permitido tener un desarrollo audaz de la marca y una visibilización más allá del territorio.
La tinaja da un sabor más rústico, más a tierra, llama la atención cuando vamos a ferias, lo encuentran diferente. El resultado final es distinto y gusta mucho. La fruta sale a relucir, tiene notas marcadas a tierra. Su vinificación es similar a los otros procesos, cuidando un calor constante para que pueda fermentar correctamente. Todas las tinajas fueron fabricadas en Pañul, poniendo valor a nuestro territorio.
Cada tipo de vino es un homenaje a Pascuala en sus diferentes etapas de la vida: El Malbec 2018 la representa en su etapa de juventud, Malbec 2019 expresa su carácter indómito, Carmenere 2018 a la Pascuala mamá, Carmenere 2019 a la niña campesina, una madura mujer en el Cabernet Sauvignon 2018, el Cabernet 2019 en el esplendor de su vida, el Tinaja 2018 la Pascual abuela y el Ensamblaje, las primas que expresan el vínculo familiar.
Los campos de la viña son hermosos, invitan a recorrerlos mientras se degustan los exquisitos vinos. Todo lo natural lo rodea, se siente la mística de Pascuala, esta gran mujer que le entrega la identidad a la viña. El campo, la belleza de lo natural, el esfuerzo honesto del trabajo con la tierra se mezcla con el paisaje agrícola, entre sonidos y aires típicos de nuestra tierra y de gallinas revoloteando libremente.
Benito, Juan y Nano han tenido la sabiduría de involucrar y animar a las nuevas generaciones de la familia en el negocio familiar. Daniela (hija de Benito) es historiadora y, por el cariño que tiene a su tierra, regresó a Peralillo inspirada en la imagen de Pascuala; bajo un definido liderazgo, ha aportado en el desarrollo comercial de la viña, lo que ha permitido tener un desarrollo audaz de la marca y una visibilización más allá del territorio.
La tinaja da un sabor más rústico, más a tierra, llama la atención cuando vamos a ferias, lo encuentran diferente. El resultado final es distinto y gusta mucho. La fruta sale a relucir, tiene notas marcadas a tierra. Su vinificación es similar a los otros procesos, cuidando un calor constante para que pueda fermentar correctamente. Todas las tinajas fueron fabricadas en Pañul, poniendo valor a nuestro territorio.
Cada tipo de vino es un homenaje a Pascuala en sus diferentes etapas de la vida: El Malbec 2018 la representa en su etapa de juventud, Malbec 2019 expresa su carácter indómito, Carmenere 2018 a la Pascuala mamá, Carmenere 2019 a la niña campesina, una madura mujer en el Cabernet Sauvignon 2018, el Cabernet 2019 en el esplendor de su vida, el Tinaja 2018 la Pascual abuela y el Ensamblaje, las primas que expresan el vínculo familiar.
Los campos de la viña son hermosos, invitan a recorrerlos mientras se degustan los exquisitos vinos. Todo lo natural lo rodea, se siente la mística de Pascuala, esta gran mujer que le entrega la identidad a la viña. El campo, la belleza de lo natural, el esfuerzo honesto del trabajo con la tierra se mezcla con el paisaje agrícola, entre sonidos y aires típicos de nuestra tierra y de gallinas revoloteando libremente.
Benito, Juan y Nano han tenido la sabiduría de involucrar y animar a las nuevas generaciones de la familia en el negocio familiar. Daniela (hija de Benito) es historiadora y, por el cariño que tiene a su tierra, regresó a Peralillo inspirada en la imagen de Pascuala; bajo un definido liderazgo, ha aportado en el desarrollo comercial de la viña, lo que ha permitido tener un desarrollo audaz de la marca y una visibilización más allá del territorio.