Juan y Carmen viven en un lugar mágico, en la localidad de Pueblo de Indios, sobre un cerro. Abajo están los productores de ladrillos y tejas resaltando la identidad de un pueblo de arcilleros. En el camino se puede ver los avisos de venta de estos productos. Al subir el cerro y caminar por unos minutos se presenta mágicamente una puerta que el abrirse invita a entrar al taller de Juan y contemplar sus creaciones. Es una experiencia enriquecedora
La greda la encontramos muy cerca de nuestra casa. Para extraerla, se excava con una picota. Distinguimos la tierra de la greda porque esta no se desgrana, es compacta. Una vez extraída se moja, se le agrega arena en cantidad suficiente y se deja reposando unos días. En el verano la greda se pisa a pie pelado, pero en invierno se amasa sobre una mesa; se guarda húmeda en un plástico para que no se seque y la greda queda lista para trabajar.
Una vez que damos a forma a la pieza que vamos a trabajar, hay que rasparla para sacarle los excesos a la figura o fuente. Cuando ya la tenemos más fina hay que cayanearla para sacarle lo áspero o alguna textura gruesa propia de trabajar con la greda. Luego con una piedra redonda o de contorno liso, se pule para sacarle las rayas que pueden haber quedado con el cayaneador. Esto también aporta brillo. Para finalizar se le da la forma a la base.
El proceso final de la alfarería es el cocido o quemada de la greda, esto se hace para darle resistencia y dureza a la pieza. Para esto se prepara la cama para el quemado, en el suelo en una rumba. En la parte de abajo se coloca bosta de caballo; esta se demora más en encender y calienta menos. Se colocan las piezas y sobre ellas se coloca bosta de vaca que prende más rápido y calienta más. Se prende fuego y se deja hasta que queden las cenizas.
Juan y Carmen viven en un lugar mágico, en la localidad de Pueblo de Indios, sobre un cerro. Abajo están los productores de ladrillos y tejas resaltando la identidad de un pueblo de arcilleros. En el camino se puede ver los avisos de venta de estos productos. Al subir el cerro y caminar por unos minutos se presenta mágicamente una puerta que el abrirse invita a entrar al taller de Juan y contemplar sus creaciones. Es una experiencia enriquecedora
La greda la encontramos muy cerca de nuestra casa. Para extraerla, se excava con una picota. Distinguimos la tierra de la greda porque esta no se desgrana, es compacta. Una vez extraída se moja, se le agrega arena en cantidad suficiente y se deja reposando unos días. En el verano la greda se pisa a pie pelado, pero en invierno se amasa sobre una mesa; se guarda húmeda en un plástico para que no se seque y la greda queda lista para trabajar.
Una vez que damos a forma a la pieza que vamos a trabajar, hay que rasparla para sacarle los excesos a la figura o fuente. Cuando ya la tenemos más fina hay que cayanearla para sacarle lo áspero o alguna textura gruesa propia de trabajar con la greda. Luego con una piedra redonda o de contorno liso, se pule para sacarle las rayas que pueden haber quedado con el cayaneador. Esto también aporta brillo. Para finalizar se le da la forma a la base.
El proceso final de la alfarería es el cocido o quemada de la greda, esto se hace para darle resistencia y dureza a la pieza. Para esto se prepara la cama para el quemado, en el suelo en una rumba. En la parte de abajo se coloca bosta de caballo; esta se demora más en encender y calienta menos. Se colocan las piezas y sobre ellas se coloca bosta de vaca que prende más rápido y calienta más. Se prende fuego y se deja hasta que queden las cenizas.
Juan y Carmen viven en un lugar mágico, en la localidad de Pueblo de Indios, sobre un cerro. Abajo están los productores de ladrillos y tejas resaltando la identidad de un pueblo de arcilleros. En el camino se puede ver los avisos de venta de estos productos. Al subir el cerro y caminar por unos minutos se presenta mágicamente una puerta que el abrirse invita a entrar al taller de Juan y contemplar sus creaciones. Es una experiencia enriquecedora
La greda la encontramos muy cerca de nuestra casa. Para extraerla, se excava con una picota. Distinguimos la tierra de la greda porque esta no se desgrana, es compacta. Una vez extraída se moja, se le agrega arena en cantidad suficiente y se deja reposando unos días. En el verano la greda se pisa a pie pelado, pero en invierno se amasa sobre una mesa; se guarda húmeda en un plástico para que no se seque y la greda queda lista para trabajar.
Una vez que damos a forma a la pieza que vamos a trabajar, hay que rasparla para sacarle los excesos a la figura o fuente. Cuando ya la tenemos más fina hay que cayanearla para sacarle lo áspero o alguna textura gruesa propia de trabajar con la greda. Luego con una piedra redonda o de contorno liso, se pule para sacarle las rayas que pueden haber quedado con el cayaneador. Esto también aporta brillo. Para finalizar se le da la forma a la base.
El proceso final de la alfarería es el cocido o quemada de la greda, esto se hace para darle resistencia y dureza a la pieza. Para esto se prepara la cama para el quemado, en el suelo en una rumba. En la parte de abajo se coloca bosta de caballo; esta se demora más en encender y calienta menos. Se colocan las piezas y sobre ellas se coloca bosta de vaca que prende más rápido y calienta más. Se prende fuego y se deja hasta que queden las cenizas.